¿Pensar o actuar?

Entre todas las preguntas que conforman los distintos capítulos del libro "Vivir sin Miedos" de Sergio Fernández, hoy me quedo con una (aunque hay otra que me ronda la cabeza, pero eso, es otro artículo :-).
La pregunta que lanza es: "Y usted... ¿piensa o hace?". Nos pide que observemos a aquellas personas que obtienen resultados significativos. Cuando una de estas personas hace, el resto critica, mira, piensa o se quedan esperando el mejor momento. Cierto es que "cada momento, es el mejor momento" y que la mejor forma de vencer nuestros miedos es enfrentándose a ellos. Cuando vamos dejando las cosas que nos asustan para otro momento, para otro día... lo que conseguimos es aumentar ese miedo. Cuando nos ponemos en acción logramos eliminarlo. 

En este capítulo, hace referencia a "Las enseñanzas de Don Juan", de Castaneda, por el que siente gran admiración. Hay un texto donde comenta que el hombre sabio es aquel que "vive actuando, no pensando en actuar, ni pensando en lo que pensará cuando haya terminado de actuar...". Resulta bastante interesante y brillante. Es bastante probable que termine leyendo sus textos, tendré que investigar porque no lo conocía.

Está claro que hasta que no nos pongamos manos a la obra, no sabremos si es una decisión correcta. No podemos estar siempre poniendo disculpas, esperando a reunir todos los datos necesarios para saber de antemano que todo es correcto y viable, porque esto nunca sucederá.

Lo ideal es arrancar, poner nuestra idea en marcha antes de que quede en el olvido. Una  vez lo hayamos hecho, lo mejor es disfrutar del camino, de todos los buenos momentos que nos esperan con las puertas abiertas a posibles cambios. Si finalmente nuestra idea falla, siempre nos quedará la tranquilidad de haberlo intentado, habremos aprendido mucho durante el camino y todo esto nos servirá para afrontar nuevas e increíbles aventuras. 

Sergio termina este capítulo proponiéndonos un ejercicio que él hace con bastante frecuencia y según nos comenta, puede transformar nuestra vida de una manera u otra.

El ejercicio es el siguiente: "Salir de nuestra zona de confort una vez al día".

Siempre que nos resulte posible, una vez al día, tenemos que hacer algo que nos resulte incómodo. Una llamada de teléfono. Buscar un nuevo cliente. Una conversación pendiente con alguien y que nos resulta difícil. Hacer deporte cuando estemos agotados (esto lo hice ayer después de leer este capítulo en la playa). Hacer lo que llevamos tiempo pensando, pero que, por algún motivo, aplazamos una y otra vez.

La verdad que resulta un ejercicio de lo más interesante. Salir de la zona de confort o de inercia, como la llama él, nos ayudará a acabar con nuestros miedos y conseguiremos las riendas de nuestra vida.

No sé ustedes, pero yo ya empecé ayer a practicar este ejercicio. Hoy, inevitablemente también lo haré, ya que me espera la primera sesión de taller del curso "Hablar siempre con eficacia". Aunque el profesor ha comentado que no obliga a nadie, recomienda encarecidamente que participemos en todo lo que podamos. A más nos cueste más lo necesitamos.

Me encanta este libro, todos y cada uno de sus capítulos, todas y cada una de sus preguntas.


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Monica Frey Grimm

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