Proceso de la Autoestima: Conocerse, Aceptarse y Amarse

La piedra fundamental de la oratoria, según Don Ángel Lafuente es la  autoestima y una gran seguridad personal.

En la tercera sesión del curso "Como hablar SIEMPRE con eficacia", trató el capítulo "DEL MIEDO AL PLACER ESCÉNICO. Máxima Autoestima". Dice que tenemos que enamorarnos de nosotros mismos. Querernos más que a nadie en este mundo. 

"Desde mi propio punto de vista y desde mis 49 años que llevo enseñando oratoria, la piedra fundamental es la máxima autoestima personal, llegar a respetarnos, a querernos a nosotros mismos como a nada y como a nadie. A medida que entramos en el amor propio, en considerarnos lo más sagrado, dejamos de depender de lo que dirán los otros", explica .
El proceso de la Autoestima es el siguiente:
  • Conocerse
  • Aceptarse
  • Amarse
Existen siete áreas de aceptación personal, que él compara con siete agujeros en el barco de tú vida. Si alguna de ellas falla, se abre el agujero, entra el agua en el barco y se hunde.

Las siete áreas de aceptación personal son:
  • Aspecto físico. Quiérete como eres. Acéptate físicamente.
  • Voz. La voz que nosotros escuchamos es triple y la voz que escuchan los demás es simple.
  • Temperamento y carácter. Referido a la manera de ser. Tenemos que aceptarnos y trabajarnos en este terreno.
  • Historia. Haz la paz con tu pasado. No intentes cambiarlo. No tiene arreglo. Quédate con el presente que es lo único real que tienes. Por el futuro preocúpate muy por encima, pero el presente es lo realmente importante.
  • Economía. Haz la paz con tu economía. No te sientas inferior o superior a alguien por tu nivel económico.
  • Poder. Tenemos la obligación de conquistar el poder sin pisar a nadie. El fin es llevar aquellas ideas que queremos al resto del mundo.
  • Ignorancia. Por mucho que nos formemos, que estudiemos, que aprendamos... siempre nos quedará mucho más que aprender. Recuerdan aquella famosa frase: "Solo sé que no sé nada", pues eso. 

Del miedo al placer escénico.

"El primer fallo es el miedo escénico, la inseguridad personal. No basta con superar el miedo escénico. Ni con ponerse delante de un auditorio. Te tienes que poner con placer escénico, el placer de la auténtica libertad. Quién tiene miedo escénico no es libre, dependen del maldito qué dirán. Esa es la meta. Yo llevo en el placer escénico más de 20 años de los 49 años que llevo enseñando. El resto lo pasé con un tremendo miedo que no se lo deseo ni a mi peor enemigo. Esa barrera se elimina llegando al máximo amor propio. Sabiendo que no hay nadie superior a ti en dignidad personal. A esto se suman unas reglas básicas." comenta.

"Nadie MÁS que yo. Nadie MENOS que yo".


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    Monica Frey Grimm

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