Tomar Decisiones. Antes y Después


¿A ustedes no les cuesta tomar decisiones? En muchas ocasiones me cuesta horrores decidirme. No siempre claro. Este es uno de los grandes miedos que nos impiden progresar en la vida. Lo más gracioso de esto, o al menos lo más curioso, es que, al no elegir, elegimos. El no tomar una decisión es en realidad una elección.

Siempre nos preocupamos por cosas que ni siquiera han ocurrido, y que además es bastante probable que no ocurran jamás. Hay una frase de Mark Twain que me encanta y refleja exactamente lo que acabo de comentarles.. dice así: “Soy un viejo y he conocido innumerables desdichas, pero la mayoría nunca sucedieron” ¡¡A que está chula la frase!!

Nos da miedo equivocarnos y que esa decisión nos prive de algo... de dinero, amigos, familia, nuestra economía, nuestro trabajo o cualquier otra cosa que nos aportaría la decisión correcta. ¿Qué pasa si nos equivocamos? ¡¡Pues nada!! aprendemos de nuestros errores y seguimos adelante, seguro que la siguiente vez lo haremos mejor.

Saber lo que no nos gusta es, tan valioso como encontrar lo que nos gusta. Incluso me atrevería a decir que es más valioso. Hace ya bastante tiempo que tengo muy claro lo que no quiero, casi más claro que lo que quiero, y en eso es en lo que me baso para tomar decisiones.

Tenemos que tener claro que podemos afrontar cualquier imprevisto que se interponga en nuestro camino. Esta es la clave que nos permitirá correr esos riesgos que tanto miedo nos dan.

Antes de tomar una decisión

  1. Pensamiento Positivo. Rechaza los pensamientos sobre lo que puedes perder y permítete sólo pensamientos de lo que puedes ganar.
  2. Haz tus deberes. Debes aprender mucho sobre las posibles alternativas. Es útil hablar con la gente, preguntale a profesionales o entendidos en el tema, busca material en otras fuentes y así tendrás puntos de vista totalmente diferentes y esto te ayudará.
  3. Establece Prioridades. Por complicado que te parezca (y lo es), párate un momento y piensa que es lo que quieres conseguir en la vida. Nuestros objetivos cambian continuamente a medida que avanzamos por la vida y tenemos que revaluarlos constantemente. La decisión que puedes tomar hoy podría no ser la misma que tomarías dentro de cinco años.
  4. Confía en tus impulsos. No existe la decisión correcta ni la errónea, sólo hay decisiones diferentes.
  5. Anímate. Cada experiencia es una lección valiosa que debes aprender. Suceda lo que suceda como consecuencia de tu decisión... ¡¡podrás afrontarlo!!

Después de tomar una decisión

  1. Deshazte de las expectativas. Si te concentras en “cómo debería ser”, podrías perder la oportunidad de disfrutar de lo que en realidad es o de que sea maravilloso, pero de una forma totalmente distinta a la imaginada.
  2. Acepta la responsabilidad total de tus decisiones. Hablé sobre este tema en “Asumir la Responsabilidad. ¿Qué significa?”. Si sabes detectar la parte positiva de cada decisión, es mucho más fácil aceptar la responsabilidad de tomarla. Si consigues asumir esta responsabilidad lograrás sentirte mejor con todo el mundo y lo que es más importante, contigo mismo.
  3. Si falla...corrígelo. En la vida, lo importante no está en preocuparte por haber tomado una decisión errónea: ¡¡es aprender cuándo hay que corregirla!!. La confusión y la insatisfacción son claves que nos permiten detectar cuando es la hora de corregir.

Usted no fracasa si no lo hace:
usted tiene éxito porque lo intenta

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Monica Frey Grimm

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