Claves para comunicar

Algo bueno que tienen las mudanzas, además del cambio y de dejar fluir energías estancadas, es que aprovechas para ordenar, encontrar papeles que tenías acumulados hace años y que ni te acordabas que los tenías y de hacer limpieza general. 

Pues bien, entre tanto papel inútil que tenía en mi armario encontré unos apuntes de un curso de comunicación y me gustaría compartirlo con ustedes. Se trata de un artículo escrito por Ángel Lafuente Zorrilla, quién ha impartido numerosos cursos y talleres de como hablar siempre con eficacia. 

El verano pasado asistí a uno de sus cursos-talleres sobre "como hablar SIEMPRE con eficacia". Fue toda una experiencia que comenté con detalle en varios artículos de este blog. Entre ellos quiero resaltar "Miedo escénico... mi oscuro pasajero", igual les apetece leerlo. 


Lo mejor de todo es que está relacionado con la charla que se impartirá en el próximo Playworking que organiza el Rich Dad Canarias el 14 de Abril de 2012... ¿te apuntas?


Que disfruten del artículo...

Las Claves para Comunicar

Mito y realidad


El mito dice que "el orador nace". Pero la realidad asegura que "el orador se hace". Todo el  mundo puede, pronto, llegar al "placer escénico". Se trata de un asunto de hondo calado psicológico educacional y político. 

¿No resulta sorprendente que no figure en los planes de estudio el aprendizaje de la palabra hablada, cuando nos pasamos la vida entera entregando y recibiendo palabras? Todo tiene su razón de ser: Todos los poderes intuyen que, si conceden la palabra al pueblo, los ciudadanos van a convertirse en libre pensadores; es decir, no van a entrar por el aro de lo políticamente correcto ni del pensamiento único. Y esa perspectiva asusta al poder.

Claves para dominar la palabra


Tan sólo dos:
  1. Alcanzar - mediante la máxima autoestima y una visión teatral de la existencia - una personalidad imbatible de la que brotará la palabra que arrastra y que convence.
  2. Aplicar permanentemente las Siete Reglas de Oro en el gran taller de la palabra hablada que es la vida diaria. 

Máxima autoestima

El mayor problema, si no el único, para dominar la palabra ante cualquier público, es el Miedo Escénico, que es un miedo vital. 

El temor escénico no se produce en soledad, sino en presencia de otras personas. Nos han educado para depender del juicio ajeno: despreciable juicio, pues el elemento de consideración en una persona madura ha de ser el juicio propio; es decir, lo que piensa de sí misma, y en cuánto se valora.

No hay manera alguna de diluir ese fenómeno si no es mediante la construcción de una personalidad imbatible, basada en la máxima autoestima o amor propio: Y éste, a su vez fundamentado en la consideración de la dignidad de la persona: Que cada uno se valore como el ser más digno de respeto, de apoyo, de tolerancia y de amor. Junto a esa consideración elemental, añadimos una visión teatral del mundo y de la vida. Habitamos el planeta tierra 6200 millones de seres humanos absolutamente iguales en dignidad, actores de la misma categoría esencial en un gran drama, a los que el destino ha repartido diferentes papeles. ¿Quién me impondrá temor o miedo como interlocutor?

Las Siete Reglas de Oro

1ª. Nunca la palabra antes que el pensamiento.
La frase ha de iniciarse cuando la idea haya nacido en nuestra mente. La frase es la encarnación de la idea.

2ª. No interrumpir la frase o idea.
Sólo la frase completa transmite la idea. Esta regla se incumple sistemáticamente, y origina distracciones, aburrimiento e ineficacia.

3ª. Frase breve.
Sólo la frase breve queda bajo el control del emisor, y es recibida sin fatiga por el receptor.

4ª. Mirada interpelante.
Se dirige y se mantiene enfocada hacia el oyente. Que el emisor sienta que mira, y el interlocutor así lo perciba.

5ª. Gesto libre.
Que permita el vuelo de las palomas que son nuestras manos, haciendo la corte al águila real de la palabra. El ser humano, cuando habla, no se comunica sólo con el sonido que brota de sus labios, sino con la plenitud de su cuerpo.

6ª. Silencios.
El silencio resuelve todos los problemas en comunicación oral; hasta el punto de que se puede asegurar que "quién domina el silencio, domina la palabra". Parece mentira, pero es así.

7ª. Velocidad posible y adecuada.
Todo emisor cuenta, en cada momento, con unas posibilidades de velocidad controlada, igual que cuando conduce un vehículo. Esa velocidad también ha de adecuarse a la capacidad receptora del auditorio, y a la materia que se expone.

Conclusión

Todo el mundo puede llegar a dominar las claves de la comunicación en público, en privado y ante los medios de comunicación social. Basta lograr una personalidad a prueba de bomba, y  conocer ciertas escasas normas que, por otra parte, chorrean sentido común. 

¡¡¡fuera mitos y engaños!!!

Ahora bien, tanto la base psicológica para el fortalecimiento de la personalidad, como el dominio de las Siete Reglas de Oro, han de recibirse de un profesor que demuestre en su actuación que ha llegado al placer escénico. Y si ese maestro ha sufrido un terrible terror escénico, pues "miel sobre hojuelas", porque él sabrá ponerse en la piel de sus alumnos, y comprenderá mejor que nadie sus problemas, a la vez que ofrecerá las soluciones practicas que le han llevado al placer escénico.


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Monica Frey Grimm

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