El desorden. Un destino peor que la escasez


Un día pensando en la falta de control sobre mi vida me vino la idea de que quizás mi vida fuera un desorden. Acudí al diccionario de la RAE y lo que me impacto fue que uno de los significados de desorden era: Exceso o abuso.

Entonces me di cuenta que desorden es todo lo que me sobra. Es cualquier cosa que tengo que no me sirve, y que ocupa un lugar en mi vida. Inmediatamente me vino a mí una vieja leyenda zen que dice así:

Un famoso guerrero, va de visita a la casa de un maestro Zen. Al llegar se presenta a éste, contándole de todos los títulos y aprendizajes que ha obtenido en años de sacrificados y largos estudios.

Después de tan sesuda presentación, le explica que ha venido a verlo para que le enseñe los secretos del conocimiento Zen. 

Por toda respuesta el maestro se limita a invitarlo a sentarse y ofrecerle una taza de té. 

Aparentemente distraído, sin dar muestras de mayor preocupación, el maestro vierte té en la taza del guerrero, y continúa vertiendo té aún después de que la taza está llena.

Consternado, el guerrero le advierte al maestro que la taza ya está llena, y que el té se escurre por la mesa.
El maestro le responde con tranquilidad “Exactamente señor. Usted ya viene con la taza llena, ¿cómo podría usted aprender algo?”

Ante la expresión incrédula del guerrero el maestro enfatizó: “A menos que su taza esté vacía, no podrá aprender nada”

Dejar a un lado el desorden no es hablar de privarme; es iluminar y abrir espacio para que algo nuevo ocurra en mi vida.

Sólo porque algo esté fuera de mi vista no quiere decir que no esté en desorden. Todos aquellos lugares donde guardo cosas (trasteros, garajes, roperos ...) son paraísos del desorden, lleno de proyectos y productos que probablemente nunca usaré.

Proyectos sin finalizar que agotan mi vitalidad. Vestimenta que sólo me he puesto alguna vez dejándome un vago sentimiento de superficialidad e insatisfacción.

Una vez que descubrí realmente lo que era el desorden, lo empecé a encontrar en todas las facetas de mi vida. Comencé a preguntarme. ¿No es una actividad sin significado una forma de desorden?. ¿Cuántas salidas, eventos y largas tardes pegados al ordenador o a la TV han sido desorden – actividades que no han añadido nada positivo a mi vida?, ¿qué decir de esos días de desorden, lleno de ocupaciones sin ningún sentido de conseguir nada?, y ¿todas aquellas cosas que tengo en mi lista de pendientes que nunca haré?, tropezar sobre lo mismo en mi lista, semanas y semanas, es frustrante.

Hay también desorden en el entorno. Los ruidos de la vida de la ciudad, de mi lugar de trabajo y de mi casa. Me di cuenta que es un lujo tener control del entorno en el que habito, disfrutando de los sonidos de la naturaleza, una buena conversación y del silencio.

Después de todo eso y con el recuerdo de las hogueras de San Juan, donde quemamos todo lo viejo, he decidido echar en mi hoguera particular todo aquello que se que me sobra y hacer hueco a nuevos proyectos y personas que harán mi vida más rica.

¿TE ANIMAS A ORDENAR TU VIDA?

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Monica Frey Grimm

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