Si estuviera algo mejor, estaría fuera de mí

En estos días me encontraba un poco baja de ánimos. Por diferentes razones, mi energía no era la adecuada para afrontar mi vida, mis objetivos. Son de esos días en que todo lo ves negro, en los que parece que todo sale al revés. Estas, son situaciones complicadas pero lo es más el salir de ellas. La decisión es exclusivamente nuestra. Somos nosotros los que elegimos hundirnos en ese estado de ánimo aceptando todas sus consecuencias sin culpar a nadie más o, aceptamos esta situación como parte de nuestro aprendizaje en la vida y la aprovechamos para situaciones futuras.

Necesitaba de mis amigos, aquellos que siempre están ahí, para lo bueno y lo malo. En multitud de ocasiones he escuchado que está bien dar pero que, también debemos saber recibir. A muchos nos cuesta más recibir que dar pero, una vez que aprendemos que entre todos avanzamos más y mejor, es una gozada. Tengo la fortuna de contar con muy buenas amistades. Ellos siempre me apoyan aunque les pueda parecer una locura o una “frikada”. Siempre están ahí. 
 
El pasado fin de semana recibí de ellos un chute de vida, me cargaron de energía. Vino tanto de aquellos con los que compartí las actividades en persona como de aquellos que, por distintas razones, no pudieron estar. 

Es increíble lo bien que me sienta realizar actividades en la naturaleza. Consigue que el estrés y los “malos rollos” desaparezcan. Estos sentimientos se sustituyen por energía, motivación, positivismo, ganas de seguir adelante, de superar los obstáculos que se me van presentando. Absolutamente todo depende de nosotros, de nuestra actitud, de nuestra decisión de tener un buen o mal día. 

La vida está llena de decisiones y que lo que hagamos depende de que decisión hemos tomado en ese momento. Muchas veces nos cuesta horrores decidir. En este caso, me ha costado mucho y he necesitado el apoyo de los amigos, pero en el fondo, la decisión de salir adelante con optimismo ha sido mía, siempre es mía y de nadie más.


Me gustaría cerrar este post con una historia que conozco y que viene a expresar muy bien lo que he comentado anteriormente. Disfruta de ella. 
Michael es el tipo de persona que querrías odiar. Él siempre está de buen humor y siempre tiene algo positivo que decir. ¡Cuando alguien le preguntaría que cómo está, él contestaría, “¡Si estuviera algo mejor, estaría fuera de mí!” Él era un motivador natural. Si un empleado estuviera teniendo un mal día, Michael estaría allí diciéndole al empleado cómo ver el lado positivo de la situación.

¡Realmente me dio curiosidad ver su estilo, por lo que un día subí donde Michael y le pregunté, “¡No lo entiendo! No puedes ser una persona positiva todo el tiempo. ¿Cómo lo logras?Michael contestó, “Cada mañana me despierto y me digo, Mike tienes dos opciones hoy. Puede escoger estar de buen humor o puedes escoger estar de mal humor. Yo escojo estar de buen humor”.

Cada vez que pasa algo malo puedo escoger ser una víctima o puedo escoger aprender de ello. Yo escojo aprender de ello. Cada vez que alguien viene a mí quejándose yo puedo escoger aceptar su queja o puedo apuntar al lado positivo de la vida. Yo escojo el lado positivo de la vida.”

Sí, si… no es así de fácil.” protesté.
Sí lo es” dijo Michael. “La vida es todo opciones. Cuando retiras toda la basura, cada situación es una opción. Usted escoge cómo reacciona ante las situaciones. Usted escoge cómo las personas afectarán su humor. Usted escoge estar de buen o mal humor. Por último: es su opción cómo vive su vida
Reflejé en mí lo que Michael dijo. Pronto después de esto, dejé Industrias Tower para empezar mi propio negocio. Nosotros perdimos contacto, pero pensé a menudo en él cuando escogía una opción de la vida en lugar de reaccionar contra ella.
Varios años después, escuché que Michael estaba involucrado en un serio accidente, se había caído desde unos 60 pies de una torre de comunicaciones. Después de 18 horas de cirugía y semanas de cuidado intensivo, Michael salió del hospital con tornillos colocados en su espalda. Yo vi a Michael aproximadamente seis meses después del accidente. Cuando yo le pregunté cómo estaba, él contestó. “Si estuviera un algo mejor, estaría fuera de mí. ¿Quieres ver mis cicatrices?
Yo rechacé ver sus heridas, pero le pregunté lo que había pasado por su mente mientras tuvo lugar el accidente. “La primera cosa que pasó por mi mente era el bienestar de que pronto nacería mi hija”, contestó Michael. “Luego, mientras estaba echado en la tierra, recordé que tenía dos opciones: podría escoger vivir o podría escoger morirme. Yo escogí vivir
¿No se asustó? ¿Perdió la conciencia?” pregunté.
Michael continuó,”… los paramédicos fueron grandiosos. Ellos continuaban diciéndome que iba a estar bien. Pero cuando me llevaron en camilla a la Sala de Emergencias y vi las expresiones en las caras de los doctores y enfermeras, me asusté mucho. En sus ojos leí ’es un hombre muerto’, me di cuenta que necesitaba actuar”.
“¿Qué hizo usted?” pregunté. “Bien, había una enfermera grande y corpulenta haciéndome preguntas a gritos”, dijo Michael. “Ella me preguntó si yo era alérgico a algo. ‘Sí, yo contesté’. Los doctores y enfermeras dejaron de trabajar esperando mi respuesta. Tomé una respiración profunda y grité, ‘a la fuerza de gravedad’

Por encima de sus risas, les dije, ”yo estoy escogiendo vivir. Opérenme como si yo estuviera vivo, no muerto”. Michael vivió, no sólo debido a la habilidad de los doctores, sino también a su asombrosa actitud. Yo aprendí de él que todos los días tenemos la opción de vivir totalmente.
La actitud, después de todo.... 
es TODO

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Monica Frey Grimm

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